Sahara.
La vida se llena de saltos mortales, de nudos que deshacer, de hilos que lían madejas que enredan caminos por recorrer. Y en medio de las arenas que forman dunas y visten Tuaregs, se alzan desiertas montañas, guaridas de gentes sin alma, que venden vidas al portador a bombo y platillo con la propaganda a los pies de los Emires ciegos de ira. Bruno continente que se desangra en miseria y muerte sin receta que alivie su descenso a los infiernos. Vive a merced de mercenarios gemólogos insaciables, que ensangrientan las preciosas piedras, de petroleros intereses, que convierten en marionetas...



