letras - Caballeros

Capítulo V

El emplomado cielo, llena de nubosas capas la mirada, mientras entre las grietas del algodonoso manto, se filtra la luz que reposa sobre un mar que encabrita la espuma, que tiñe las rocas del acantilado de mar en estado puro. El viento caprichoso, mece la bruma salada que escala la escarpada pared en busca de nuestros rostros. De pie frente al infinito paisaje, contemplamos la estampa inmortal del horizonte. Atrás había quedado un largo camino entre el bosque y este mar, dos jornadas a caballo que cubrieron la distancia que separaba nuestro destino. El siguiente paso es, encontrar un barco...

Capitulo IV

...///... D. Diego toma la primera de las posiciones, sigue nervioso, intranquilo, algo le dice que no será fácil llegar al final. De repente un estruendo, enmudece el momento…………………… Las bestias se encabritan ante el estallido y D. Luis cae al suelo, una nube de polvo disipa el camino y ciega los ojos, el caos campa libremente en el desfiladero que atravesábamos. Un grito que nace desde las mismas entrañas, sitúa la posición de D. Diego, unos metros por delante de mí, una docena de piedras bloquean el paso y en su anárquico descenso formaron una gran polvareda y arrasando...

Capítulo III

Toma la iniciativa D. Luis, que entra con paso firme en la taberna, mientras las tablas del suelo mecen sus pasos y armonizan el andar. Desvencijado suelo que perdura en la tarea de sostener una realidad de vasijas y vino, de historias que rebosan las mesas y se derraman en su huir efímero. Encontramos mesa libre en un costado de la pequeña sala y de camino a ella, D. Diego y un servidor vamos tomando la distancia a cada alma que habita el local, chequeamos sus manos, el gesto, su mirada, la intención y todo lo que flota alrededor. Nada escapa a la escudriñadora mirada que desatamos desde...

Capítulo II

Las cabalgaduras descansan atadas a un árbol, improvisado establo a la intemperie forestal, el serón se llenó con algunos frutos y paja que rumiar, tras las viandas, los hocicos abrevan cristalina agua fresca y terminado el trance, comienza un descansar de la jornada sobre los cacos herrados; raídas mantas les cubren el lomo, mientras en el suelo yacen, las sillas de montar descabalgadas con los estribos entrelazados, merecido descanso equino. No muy lejos unas piedras en forma de corro, describen el límite del fuego que alumbra los rostros. El crepitar de la savia y la resina incandescente...

Capítulo I

De pie sobre los maltrechos huesos que acumulan el cansancio de las batallas libradas tiempo atrás, se muestra D. Diego D Mena, un noble de cuna y de este andar por la vida, el pelo entre oro y bronce hasta los hombros, los ojos visiten verdades mientras acompañan a un verbo sincero y calmo, dos toneladas de acero en los brazos, su poquito de hierro en el resto de la enjuta osamenta y veinte sacos de bondad y azúcar que se le desbordan en el corazón. Viste coraza labrada a golpe de forja, tañido del metal incandescente, que soporta estoico el machacar del martillo sobre el yunque. Bajo...

Epílogo

Caballeros, nace con la intención de llegar a ser un libro, y capítulo a capítulo, con las aportaciones de aquellos que leéis y seguís la historia va creciendo, no dejes de opinar y vente con nosotros en esta aventura.